
Deje de perder dinero en su terraza este invierno
¿Alguna vez ha notado que los espacios al aire libre se convierten en lugares desiertos tan pronto como baja la temperatura? No es porque la gente no quiera sentarse afuera, sino porque la mayoría de los calentadores no funcionan bien al aire libre. Intentan calentar el aire, pero el viento se lleva ese calor antes de que llegue a las personas. Por eso usamos calentadores de onda corta infrarroja. En lugar de luchar contra el viento, estos aparatos funcionan como el sol: emiten radiación electromagnética que calienta directamente a las personas y los objetos. Sus invitados sienten el calor de inmediato, incluso si hay brisa.
El secreto está en el espejo
Colocamos un espejo parabólico muy pulido justo detrás del elemento calefactor. Sin él, mucho del calor se pierde hacia el techo o hacia los soportes de montaje. El espejo evita eso; captura el calor y lo dirige hacia abajo en un haz concentrado. Como el calor está muy concentrado, puede colocar los aparatos a mayor distancia entre sí. No tendrá que preocuparse por esos “puntos fríos” en los que una persona suda mientras que la persona sentada en la mesa de al lado tiembla de frío.
Configuración adecuada
Por lo general, utilizamos lámparas de cuarzo de onda corta para restaurantes. ¿Por qué? Porque alcanzan su temperatura máxima en segundos. Incluso se pueden conectar a un sistema de control que activa el calentador solo cuando alguien se sienta. Así, no se desperdicia energía con sillas vacías. Pero aquí está el detalle importante:la altura es crucial. Si los coloca demasiado bajos, es como estar bajo una lámpara de calor extremadamente potente. Si los coloca demasiado altos, el haz se dispersa y no se siente el calor. Se necesita algo de ajuste para encontrar el equilibrio perfecto. Una vez que lo haga, todo estará bien.
¿Vale la pena realmente?
Seamos realistas: la gente no se queda mucho tiempo cuando hace frío. Comen rápido, dejan de lado el postre y se van. Cuando su terraza está cómoda, los invitados se quedan más tiempo. Piden otra ronda de bebidas o un café. Es matemática simple. Estos aparatos consumen más energía que un calentador barato. Pero si miramos el panorama general, recuperar el 30% o 40% de su capacidad de asientos durante los meses de invierno hace que la factura eléctrica parezca insignificante. Recuerde que estas lámparas no duran para siempre. Necesitará reemplazarlas cada pocas temporadas para que sigan funcionando correctamente.