
¿Por qué nuestros calentadores de baño realmente duran?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los componentes electrónicos. Hay vapor abundante, cambios bruscos de temperatura, y el agua salpica por todas partes. Es un ambiente que puede destruir fácilmente los componentes eléctricos. No nos basamos simplemente en cálculos matemáticos para esperar que nuestras lámparas infrarrojas aguanten. En lugar de eso, las sometemos a pruebas extremas de humedad y calor.
La lucha contra la humedad
El problema con el vapor de agua es que es muy sutil. Encuentra los más pequeños huecos en los sellos y recubrimientos, que ni siquiera se pueden ver. Una vez que el vapor entra en contacto con los circuitos internos o con los terminales del tubo de cuarzo, todo está perdido. Se produce oxidación, cortocircuitos y el calentador deja de funcionar. Para evitar esto, sometemos los calentadores a condiciones de alta temperatura y alta humedad. En realidad, creamos una especie de “sauna infernal” para provocar fallos en nuestro laboratorio, en lugar de en la casa del cliente. Esto acelera el desgaste de los sellos y aislamientos, permitiéndonos identificar exactamente dónen están los puntos débiles.
Venciendo al vapor
Utilizamos recubrimientos especiales para mantener un alto nivel de calor y reducir la corrosión. Pero los recubrimientos pueden pelarse y los sellos pueden filtrarse. Nuestra regla es simple: si un aparato no puede resistir 48 a 96 horas de vapor saturado a 60°C sin que disminuya su resistencia eléctrica, entonces es inútil. Desechamos todo ese lote. Sin excepciones.
El equilibrio perfecto
Hay un difícil equilibrio que debemos mantener. Si sellamos el aparato demasiado bien para evitar que entre agua, el tubo de cuarzo podría romperse al calentarse, ya que no tiene espacio para expandirse. Pero si lo dejamos demasiado suelto, el vapor entrará. Es un equilibrio constante. Esos tests de envejecimiento son la única forma de encontrar ese “punto óptimo”: donde el aparato permanece seco, pero el vidrio no se rompe. Le proporcionaremos los datos de estos tests, porque “resistente al agua” es solo una palabra que la gente utiliza en las etiquetas de los productos. “Probado en condiciones de envejecimiento” es un hecho real. Significa que está recibiendo un producto que no dejará de funcionar incluso después de tomar una ducha larga y caliente.